Mar Flores y Carlo Costanzia sellan su victoria más emotiva en ‘DecoMasters’ y dejan una imagen imposible de olvidar
Madre e hijo se proclamaron ganadores de la primera edición del programa de RTVE en una final marcada por las lágrimas, las confesiones y una complicidad que terminó convirtiéndose en la gran protagonista de la noche.
Hay finales que se recuerdan por el premio. Y otros, por todo lo que dejan al descubierto. Eso es lo que ocurrió con Mar Flores y Carlo Costanzia en la última gala de DecoMasters, donde no solo lograron alzarse con la victoria, sino que también firmaron uno de esos momentos televisivos que trascienden el concurso y acaban tocando algo mucho más íntimo. Después de diez semanas de convivencia, trabajo y emoción contenida, madre e hijo terminaron imponiéndose en la gran final y lo hicieron completamente desbordados.
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La pareja se llevó el triunfo tras superar en el duelo decisivo a Belén Rodríguez y Raquel Meroño, mientras Isa Pantoja y Asraf Beno se quedaron a las puertas en el primer enfrentamiento de la noche. Pero más allá de la clasificación, lo que marcó de verdad el desenlace fue el vínculo que Mar y Carlo dejaron ver durante toda la prueba final. En pleno reto, la modelo resumió como pocas veces lo vivido junto a su hijo con una frase que terminó condensando el espíritu de su paso por el programa: habían hablado más en esas cinco semanas que en toda la vida.
Y si algo ha quedado claro con esta participación es que madre e hijo han tirado por tierra, de una vez por todas, los rumores de una mala relación entre ambos. Lejos de la distancia o la frialdad con la que tantas veces se había especulado, DecoMasters ha mostrado una conexión mucho más cercana, sincera y profunda de lo que muchos imaginaban. Entre bromas, tensiones propias del concurso y momentos de emoción real, los dos han dejado ver que lo suyo va mucho más allá de cualquier comentario surgido alrededor de su relación.
La emoción fue creciendo hasta el último minuto. Ya con el premio en la mano, Mar habló de una experiencia vivida como la vida misma, con altos y bajos, risas, frustraciones y también sufrimiento, mientras Carlo, entre lágrimas, agradeció a su madre haber hecho posible ese camino juntos. La escena se volvió todavía más especial con la presencia de Alejandra Rubio, que siguió el desenlace muy de cerca y celebró con emoción una noche tan significativa para la familia.
Hubo, además, un gesto final que terminó de redondear la historia. Los 50.000 euros del premio no se quedaron en una simple celebración televisiva: Carlo explicó que habían decidido destinarlos a una fundación centrada en apoyar a personas en exclusión social, mujeres maltratadas y personas con problemas de adicciones o recién salidas de prisión.
Así terminó DecoMasters: con una victoria, sí, pero también con algo mucho más valioso. La sensación de que, esta vez, el verdadero premio no fue solo ganar. Fue encontrarse.